Bogavante (Homarus Gammarus)
El bogavante es el crustáceo más grande que existe. Tiene un cuerpo de color azul oscuro, con siete anillos en el abdomen que acaba en dos potentes pinzas desiguales. Su crecimiento es muy lento y su alimentación se compone de sepias, calamares, pulpos, etc. Vive en zonas rocosas o acantilados y se captura normalmente con nasas especiales.
Buey (Cancer Pagurus)
Crustáceo de cuerpo ovalado y liso de color marrón rojizo. El caparazón mide de 10 a 25cm de largo y puede llegar a pesar más de 3 kilos. Tiene 5 pares de patas, el primer par con dos pinzas; el abdomen es menos abultado en el caso de los machos. Se alimenta de invertebrados y estrellas de mar. Habita sobre todo en fondos arenosos y rocosos.
Camarón (Palaemon Serratus)
El camarón o quisquilla es un crustáceo del orden de los decápodos. Tiene un cuerpo casi transparente, de color verde o castaño, y varias bandas oscuras en el abdomen. Su tamaño medio suele ser de 10 cm. de longitud. Habita sobre todo en zonas rocosas y arenosas poco profundas cerca de la costa, donde se alimenta de plantas y pequeños animales. Se pesca sobre todo con nasas y “truel”.
Centolla (Maia Squinado)
Crustáceo decápodo de caparazón grueso. Vive muy cerca de la costa, en fondos rocosos y arenosos. Las gallegas son de color pardo con pequeñas algas adheridas que cubren su caparazón y largas patas con vellosidades. Tienen una carne jugosa y blanda. Su periodo de veda es en la temporada estival. Se suelen apresar con nasas o buceando.
Centollo (Maja Brachydactyla)
Crustáceo decápodo cuyo caparazón, de color rojo pardo, está cubierto por una especie de espinas a las que se adhieren algas, esponjas, etc.,que le sirven de camuflaje. Es redondo por la parte de atrás y triangular por la de delante. Con cinco pares de patas, se alimenta sobre todo de estrellas de mar, algas, erizos, etc. Puede llegar a pesar más de 4 kilos. El abdomen del macho es menos abultado que el de la hembra. Vive en la costa en fondos rocosos o arenosos.
Cigala (Nephrops Norvegicus)
Crustáceo decápodo de tamaño medio (de 20 a 24cm de longitud). Su caparazón es de color rosa con acentuaciones rojizas y manchas blancas. Tiene una cabeza larga, espinas laterales y pinzas en las dos patas delanteras. Se alimenta de anélidos, moluscos y peces muertos. Vive entre 50 y 700m de profundidad, en fondos de arena y fango. Se pesca mediante el arrastre o las nasas.
Langosta (Palinurus Elephas)
Crustáceo con cuerpo robusto de color rojo o violeta pardo, con manchas amarillas en el abdomen. Su tamaño suele ser de 23cm. Se alimenta de algas, moluscos, restos orgánicos, etc. Vive normalmente en fondos rocosos, arenosos o fangosos. Su captura se hace de forma artesanal con nasas especiales.
Langostino (Penaeus kerathurus)
Crustáceo decápodo que habita en aguas profundas. El color de su caparazón varía dentro de la gama de los rosáceos y marrones. Alguna especie posee en el abdomen una serie de bandas transversales, que son más claras en los machos que en las hembras. Está emparentado con la gamba y el camarón.
Nécora (Macropipus Puber)
Crustáceo con un caparazón de color pardo rojizo, de forma hexagonal. Machos y hembras se distinguen por la forma de su abdomen, triangular en el caso de los primeros y más ancho y redondeado en el de las hembras. Las patas delanteras tienen forma de pinzas y las traseras de pala para facilitar su desplazamiento por el agua. Vive en fondos rocosos y de arena con cascajo hasta los 70m de profundidad. Se captura por las noches, sobre todo con nasas pero también con otras artes de pesca como el “trasmallo” o el “bou de vara”.
Percebe (Pollicipes Pollicipes)
Crustáceo compuesto por un pedúnculo carnoso recubierto por una piel de color negro y acabado en una uña formada por varias placas (un máximo de 25). Vive fijado en las rocas, bien por encima del nivel del mar (los más apreciados) o debajo del agua, formando grupos. Se alimenta de las partículas en suspensión del agua.
Las personas que los recogen de las rocas son los llamados “percebeiros”; se trata de una profesión muy peligrosa al tener que sustraerlos en zonas acantiladas y con un mar muy agitado. Se emplea una “raspa” o “raspeta” para desprenderlo de las rocas.